¿Cómo responden las materias primas a la guerra en Oriente?

El conflicto en torno a Irán y las alteraciones en el tránsito por el estrecho de Ormuz volvieron a sacudir los mercados internacionales. Mientras el petróleo permanece bajo presión alcista por las restricciones de suministro, el oro y la plata mantienen perspectivas diferentes y el cobre queda condicionado por la evolución de la economía mundial.

La guerra en Oriente Medio volvió a colocar a las materias primas en el centro de la atención de los mercados. La principal preocupación pasa por el estrecho de Ormuz, una de las rutas estratégicas para el transporte mundial de hidrocarburos, cuyo funcionamiento se ha visto afectado por el conflicto.

El petróleo es, naturalmente, el mercado que recibe el impacto más directo. El Brent cerró este miércoles en torno a los 103,50 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) terminó cerca de los 90,42 dólares, según datos difundidos por Reuters. El Brent acumula además una suba cercana al 14% durante septiembre.

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Sin embargo, la evolución futura del crudo dependerá en buena medida de lo que ocurra con Ormuz. Un restablecimiento de los flujos comerciales podría provocar una importante corrección de los precios. Citi, citado por RT, contempla un escenario en el que el Brent pueda descender hacia los 75 dólares por barril en los próximos meses y alcanzar niveles aún menores posteriormente, siempre que se normalice el tránsito por el estrecho.

El petróleo, entre la escasez y una eventual corrección

El mercado petrolero enfrenta así una situación particular. La guerra genera una prima de riesgo sobre el precio del crudo, pero al mismo tiempo una eventual reapertura de las principales rutas de transporte podría liberar parte de esa presión.

En los últimos días se han registrado señales de recuperación de los flujos de petróleo procedentes de algunos países del Golfo. Arabia Saudita, por ejemplo, reanudó las exportaciones a través de su oleoducto Este-Oeste, que permite transportar petróleo hacia el mar Rojo evitando el estrecho de Ormuz. La infraestructura tiene capacidad para movilizar hasta siete millones de barriles diarios.

Pero el mercado de combustibles continúa particularmente ajustado. La reducción de las existencias de productos refinados, especialmente diésel, mantiene elevados los costos incluso cuando el comportamiento del crudo resulta más moderado.

El oro vuelve a funcionar como refugio

El comportamiento de los metales preciosos es diferente.

El oro continúa siendo uno de los activos observados por los inversores en períodos de elevada incertidumbre geopolítica. El escenario planteado por Citi contempla que la onza, considerada en torno a los 4.276 dólares en su análisis, pueda alcanzar los 4.800 dólares en tres meses y los 5.000 dólares en un horizonte de entre seis y 12 meses.

La plata presenta un escenario todavía más dinámico. Citi calcula que podría pasar de aproximadamente 64,1 dólares por onza a 75 dólares en el corto plazo y alcanzar los 90 dólares en un horizonte de seis a 12 meses.

No obstante, el comportamiento de los metales preciosos no depende exclusivamente de la guerra. Las tasas de interés estadounidenses, la cotización del dólar y las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal también pueden modificar significativamente la demanda de estos activos.

El cobre mira más allá del conflicto

El cobre presenta una dinámica diferente.

El metal industrial está menos vinculado directamente al conflicto de Oriente Medio y responde en mayor medida a las perspectivas de crecimiento económico, la inversión en infraestructura y la demanda tecnológica.

Citi mantiene una perspectiva más moderada para el cobre, con una proyección de alrededor de 15.000 dólares por tonelada para los próximos tres meses y 14.500 dólares entre seis y 12 meses. Sin embargo, identifica factores estructurales que podrían sostener su demanda, entre ellos la expansión de las redes eléctricas, los centros de datos, las energías renovables, los vehículos eléctricos y la industria vinculada a la defensa.

La inteligencia artificial también aparece como un factor relevante debido al crecimiento de los centros de datos y de la infraestructura eléctrica necesaria para sostenerlos.

El estrecho de Ormuz vuelve a ser determinante

Más allá de las cotizaciones individuales, el elemento común para los mercados continúa siendo Ormuz.

La normalización del tránsito podría reducir significativamente la presión sobre el petróleo, los combustibles y la inflación mundial. Reuters informó que las negociaciones entre Estados Unidos e Irán continúan siendo seguidas de cerca por los mercados, mientras persisten las dudas sobre la duración de las restricciones al suministro.

En cambio, una prolongación de las interrupciones podría mantener elevados los precios energéticos y trasladar mayores costos hacia el transporte, la industria y los consumidores.

El resultado es un mercado dividido: el petróleo permanece condicionado por el riesgo geopolítico; el oro y la plata encuentran respaldo en la incertidumbre; y el cobre depende cada vez más de factores estructurales vinculados a la electrificación y la tecnología.

La evolución de la guerra, el tránsito por Ormuz y las próximas decisiones de la Reserva Federal serán determinantes para definir hacia dónde se moverán las materias primas durante los próximos meses.

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