El tricolor necesitaba una victoria impostergable en el Gran Parque Central, pero no pasó del empate sin goles ante Universitario. El resultado derrumbó la calculadora y dejó al equipo de Jorge Bava sin chances de clasificar a octavos de final.
Nacional no podía posponer la victoria, pero la victoria nunca llegó. El tricolor empató 0-0 ante Universitario de Perú en el Gran Parque Central y quedó eliminado de la Copa Libertadores, luego de un partido en el que estaba obligado a ganar para seguir con vida en el Grupo B.
La previa era clara: al equipo de Jorge Bava solo le servía sumar de a tres. Cualquier otro resultado lo dejaba sin margen, porque llegaba último en la serie y necesitaba vencer a Universitario para sostener la ilusión de clasificar a octavos de final.
Durante la semana, la calculadora todavía ofrecía una paradoja esperanzadora: Nacional podía terminar primero si ganaba sus dos partidos restantes. Pero esa posibilidad dependía de una condición básica e innegociable: derrotar al conjunto peruano en Montevideo. El empate sin goles dejó sin efecto cualquier proyección favorable.
El equipo tricolor intentó asumir el protagonismo, pero volvió a chocar contra sus propias limitaciones ofensivas. Tuvo la pelota por momentos, empujó más por necesidad que por claridad y no logró transformar la presión en situaciones suficientemente contundentes para quebrar el arco visitante.
Universitario, en cambio, jugó con el resultado y con la urgencia de Nacional. El equipo peruano entendió que el empate le servía mucho más que al local y administró el partido con orden, concentración defensiva y oficio para enfriar los momentos de mayor intensidad tricolor.
La noche también dejó una mala noticia temprana para Nacional: Lucas Rodríguez debió salir lesionado apenas iniciado el encuentro, un golpe que condicionó los planes del equipo y profundizó las dificultades para encontrar fluidez en ataque.
El resultado tuvo un peso deportivo enorme. Nacional llegaba al partido sabiendo que un empate o una derrota lo dejaban eliminado, tal como marcaba la previa del encuentro. Lo que antes era una final para seguir vivo terminó convirtiéndose en una despedida amarga de la Libertadores.
El 0-0 confirma una campaña internacional por debajo de las expectativas. Nacional dependía de sí mismo antes de jugar, pero no logró responder en el momento clave. En una noche donde necesitaba carácter, eficacia y decisión, terminó atrapado en la impotencia.
Ahora, el equipo deberá cerrar su participación en el grupo con una sensación incómoda: la de haber tenido una última oportunidad clara y no haberla aprovechado. La victoria era impostergable. Nacional la dejó pasar, y con ella también dejó pasar la Copa Libertadores.

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