La OMS declaró emergencia sanitaria internacional por un brote de ébola en República Democrática del Congo y Uganda. La cepa Bundibugyo preocupa porque no cuenta con vacunas ni tratamientos aprobados.
Un nuevo brote de ébola encendió las alertas sanitarias internacionales en África central. En la República Democrática del Congo, las autoridades reportan más de 390 casos sospechosos y al menos 100 muertes, mientras la enfermedad también llegó a Uganda, donde se confirmaron casos vinculados a personas que habían viajado desde territorio congoleño.
La situación llevó a la Organización Mundial de la Salud a declarar el brote como una emergencia de salud pública de importancia internacional, el nivel máximo de alerta sanitaria del organismo. Según la OMS, hasta el 16 de mayo se habían reportado casos confirmados y sospechosos en la provincia de Ituri, en el este de la RDC, además de dos casos confirmados en Uganda.
El brote es causado por la cepa Bundibugyo del virus del Ébola, una variante poco frecuente. A diferencia de la cepa Zaire, más conocida, para Bundibugyo no existen vacunas ni tratamientos específicos aprobados, lo que incrementa la preocupación de los equipos sanitarios.
La crisis también alcanzó a ciudadanos estadounidenses. El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos confirmó que un ciudadano estadounidense que trabajaba en la atención de pacientes en la RDC dio positivo por ébola Bundibugyo el 17 de mayo. El paciente desarrolló síntomas durante el fin de semana y será trasladado a Alemania para recibir atención médica especializada.
Además, al menos seis estadounidenses habrían estado expuestos al virus durante el brote, según reportes citados por medios internacionales. Tres de ellos habrían tenido contacto o exposición de alto riesgo, mientras que uno presentó síntomas. Las autoridades estadounidenses indicaron que colaboran para evacuar de forma segura a un pequeño grupo de personas afectadas.
El avance del brote preocupa especialmente por las condiciones de la región afectada. El este de la República Democrática del Congo atraviesa desde hace años una situación de inestabilidad, desplazamientos internos y dificultades de acceso a servicios sanitarios, factores que complican la vigilancia epidemiológica, el aislamiento de casos y el rastreo de contactos.
De acuerdo con organismos sanitarios, una de las principales inquietudes es que el virus pudo haber circulado durante semanas antes de ser identificado correctamente. También se reportaron muertes de trabajadores de la salud, lo que sugiere posibles fallas en los protocolos de prevención dentro de centros médicos.
Estados Unidos informó que el riesgo inmediato para su población general sigue siendo bajo, aunque reforzó medidas de vigilancia, monitoreo y control para viajeros procedentes de países afectados.

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